viernes, 3 de noviembre de 2017
ESTACIÓN SIN PÁJAROS
No termino de entender
esa manera mía de extrañarme
tan intensa, desconcertante,
que nunca fui tan yo
como cuando
mis manos se quemaban
a la velocidad de mis versos,
los de entonces.
Tengo dos tristezas,
tal vez más
esperándome en la cama.
No recuerdo a la que fui,
la de ayer ni la de antes,
mucho menos,
la de siempre.
Hay gritos dibujados en el espejo,
niebla encapsulada
en cajas grises,
gotas cayendo del grifo,
sincronizan con mi latido.
¡Por todos los dioses!
¿Dónde está el silencio?
Que enloquezco
de tanta cordura,
que me abrazo
y en el intento de romper
mis huesos
altero la dirección de mi sangre
y no mutilo los apéndices rumiantes
que llevan información
a la monotonía de mi pensar.
Me sobran hojas en blanco,
me faltan las aceras,
los jardines y las flores.
Mientras peino mis cabellos,
la mirada fija
en una grieta del techo.
La inmensa negrura de mis ojos
inventa un color
cada primavera,
estúpida estación sin pájaros,
homicida de mi alegría,
de mis ganas de ser cometa,
del aire de mis batallas.
Alguna vez
me pensé guerrera,
olvidé que estoy moldeada
con barro de mortalidad.
Que llueva...
•Rosario Vercelli Scharff•
#InsoportableSubjetividad
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