jueves, 27 de julio de 2017

TIEMPO DE LUCIDEZ



Las manchas en el techo,
figuras desfiguradas, 
santidades con colmillos;
escasos minutos contienen horas
para quien no sube de las tinieblas,
para quien goza del infierno
y se place  en los juegos de la mente.

Soy quien construye caminos
en las rajaduras de las paredes,
infinitos desvíos que se desparraman
como ríos de lava atrayentes,
incandescente, mi mirada.

Nada ante mi rostro
aparece en vano,
introduzco las interrogantes
en los acalorados silencios,
responde mi consciencia turbia,
mis ojos agitados, petrificados,
carbonizados, aún captan esa luz.

Me desmorono de emoción,
me paralizo y muero para vivir
las vidas que me he inventado,
las venganzas de sueños ilusos.

La poesía es un refugio celeste,
me retiene y ata mi lengua
para desenredar luego
mis temores, la belleza,
la insatisfacción y el deseo inacabable.

Permanece el amor
en el tiempo de lucidez
y en el aroma de almendras,
de sudores invernales,
de cabalgatas hacia sueños
y promesas,
permanecen mis latidos
guiados por un eco.

•Rosario Vercelli Scharff•

jueves, 20 de julio de 2017

REGRESIONES



No nací para que mi sonrisa
alegría solo mostrara,
que a veces, desganada,
de filigrana, un mohín
en mi boca circunda.

Tristes, mis madrugadas,
descalza, me guiaron por calles
hasta desplomar 
mis carnes en cualquier vereda
a recorrer mis horas de hastío
con el pensamiento dormido
y mis ojeras, cuales pozos secos
esperando llovieran el diluvio
atrapado entre mis párpados.

Yo nací de la abstracción, del silencio
y del accidente, de la furia 
y, tal vez, de la mansedumbre.
¿Qué hago aquí 
con escueta información
y el entendimiento sordo? 

No me llegaron los rumores a tiempo,
caí en un espacio primitivo,
roído de memoria,
atiborrado de rostros exangües;
ser gentil no es para cobardes,
qué me importan 
los soldados de la Parca
si tengo lanzas bajo mi lecho
y mil espejos donde mi rostro cambia.

Ya no me asustan los mañanas,
los ayeres, experiencia me obsequiaron 
y algo que siempre aparece
en mis sueños,
infinitas posibilidades.

•Rosario Vercelli Scharff •

lunes, 17 de julio de 2017

PACIENTEMENTE



He esperado pacientemente,
impaciente el músculo desquiciado
toca los cantos de mi pecho,
desesperados, mis pulmones
como globos que pierden aire
suman partículas casi extinguidas
a la sombra de mi espalda,
le buscan la sonrisa 
a mi exhalación perdida.

He contado pacientemente
los segundos de mis penas
¡Qué manera de destruir 
los castillos atribulados, las euforias
de mis abruptas manías!
Un mar de lágrimas se evapora
frente a una palabra, una sonrisa.

He buscado pacientemente
tras el ojo de la cerradura
la dicha, que a mis espaldas tocaba,
mis talones había pisado,
el ruedo de mi vestido, enredado,
en su diabólico coqueteo,
que de demonios no estaba enterada
y de miedos, solo a perderlos.

Pacientemente he encontrado
en el estruendo de mi cabeza
una voz entre millones
intrincada, enmarañada,
la he salvado de mis confusiones,
embelesada, la he escuchado
y, sorprendida, he descubierto
que esa voz no es de mi testa,
vive alimentada de emociones
en los poros de mis huesos.

•Rosario Vercelli Scharff •


martes, 11 de julio de 2017

MARCANDO MIS PASOS



Como un remolino, 
la vida me acoge en su seno 
y me envuelve con su manto, 
de mi voluntad se desentiende, 
pero se esmera
en estrujar mi pellejo 
con todo y mis desatinos,
me construye una consciencia nueva, 
intuye un cuerpo deshabitado,
un pensamiento sin ser
que lo sostenga.

Mas tengo ideas arraigadas
atando mis pies al lugar soñado
sin espacio ni tiempo,
construido en mis estaciones
de cálida lucidez,
el color en mis mandalas 
tiene dueño y las plumas
que atrapan mis sueños,
volátiles, cimbrean ante mis ojos,
aclarando mi ruta.

El incienso perfila siluetas
de un íncubo y un ángel,
ese aroma que reaviva mi sangre;
no simplemente espero,
voy elaborando un laberinto 
donde las paredes aúllen poesía,
voy marcando mis pasos
para que la vida 
me reencuentre presta.

•Rosario Vercelli Scharff•

sábado, 1 de julio de 2017

MIEL Y OLIVA



Cuando el sol decide brillar
los colores saturan el espíritu
de la naturaleza,
no deseo ver más allá
de ese fuego miel y oliva
que me sonríe.

Las rocas son entes traslúcidos,
la mar hierve y endereza
la vellosidad enhiesta;
no es frío, es vergüenza,
pudor de mi consciencia expuesta.

Has corrido el velo 
que cubría la negrura,
los rayos te dirigen hacia mi verdad,
y la encuentras con murallas
de nulas resistencias.

Las hojas secas desobedecen 
al viento, formando una cama
para los pájaros sin nido,
las espigas se contagian
de la luminiscencia de tu mirar.

Y todo ese ámbar no pelea
con mis azules,
el ocaso me ha empujado
a la orfandad de los miedos,
ya no los reconozco 
mas he de buscarlos
si no te vuelvo a encontrar
en mis sueños.

•Rosario Vercelli Scharff•

INMORTALES

Son los dioses despreciados los que, encaramados en su nube, nos gritan conceptos del amor desfasados,                        marchito...