martes, 23 de enero de 2018

SAN BLAS



La ciudad, perezosa, 
ofrece los olores de la mañana,
las calles empedradas 
se angostan al paso 
de un espectro que incide directo 
sobre las paredes,
abriéndose camino
entre el hielo y las cortinas.

El silencio es una sonata
de susurros que corretean
por las dos aguas, 
encimando las multitudes.

Prístina ceremonia
la de los dioses celestes,
nos prometen la salvación 
de un amor perdido.

No hay llaves sin cerradura
y no muy lejos,
un arco iris de montañas,
un lugar sagrado 
donde el cielo espera ser besado.

Un santuario 
testigo del rito de dos mundos,
ralentizan sus latidos 
azules corazones,
tiritan el farol 
y la madera de los portales.

Y al levantar la mirada,
un manto terracota
que se degrada hasta el infinito,
más allá del templo,
del verdor, del cóndor, del río.

Blanco laberinto
¿Qué hay de tus noches?

Aún sigo recorriendo,
canturreando, tus pasillos.

¿Aún sigue cantando
mi ángel caído?

•Rosario Vercelli Scharff•
(Imagen y texto)
23/ene/2018

sábado, 6 de enero de 2018

MI SANGRE

Nunca pienso en la distancia como un obstáculo. Pienso que el desencuentro, la falta de espacio, el encabalgamiento para que las piezas del rompecabezas encajen, lo son. La fortuna y los dioses nos colocaron en el mismo universo, en la misma era, en la misma frecuencia. ¿Deberíamos pedir más? No es coincidencia. Tal vez, ni siquiera, destino. Es la cuadratura perfecta. El cordón que une dos entes, dos pensares, dos sentimientos que convergen en el momento exacto. Es una alineación que se curva infinitas veces para acercarnos y, en algún momento, volvernos un ser que disfruta de ser dos estando juntos. Somos invencibles. 
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(P.S: mi otro color favorito, además del azul, es el escarlata, el rojo vino, el rojo sangre... Tú, mi sangre). 

28/oct/2107

•Rosario Vercelli Scharff•
#InsoportableSubjetividad


viernes, 5 de enero de 2018

EL COLOR DEL OTOÑO



Prometo que estaré ahí. Estoy, aunque no puedas verme. Siente, es todo lo que hay. Con los ojos cerrados es más fácil recordar, sin interferencias visuales. Recuerda el sonido de mis zapatos de tacón, ese compás insultando la vereda. Solo eso y estarás en esa calle. Mi mano entrelazada a la tuya, el sonido insoportable de mi voz y tu ronroneo, mi risa después del hurto divino, tu perfume invadiendo el mío, el de las flores de esos jardines clausurados, la infinita felicidad del instante. 
Dime qué es la distancia, qué es ese hueco que me impide tomar tu mano cuando lo necesitas. Tal vez es cuando más lo necesitas y yo, en otra galaxia, he perdido la oportunidad. Me pongo a pensar y revisar mi concepto de libertad. Limitada libertad. Debería existir una palabra en el diccionario para denominar esto, solo una. No un concepto amplio y filosófico, sino un vocablo que no sea una falacia, que me devuelva a mi realidad. Que libre soy solo de pensamiento. Que si pudiera besaría tu frente con mis labios, no tendría el aire que encargarse de entregarte mis besos cada mañana, cada noche, cada capricho del tiempo, que no se pone de acuerdo con el inmenso espacio que ocupa el mar. Que te he besado muchas madrugadas mientras tú estás bajo el cenit. Y tus grietas, las rellenaría como hacen los felinos, lamiéndose con esa  insistencia monótona. Mi nariz, siempre gélida, podría ser atenuante de algún estado febril. Y quisiera estar en tus cansancios, en tus días malos y también, en los mejores. Y quisiera estar en tus delirios, como te tengo en los míos. Que delirio no solo es un eufemismo poético, también puede ser literal. Lo es...
Estoy estampada en el aire, con los brazos abiertos. Quizás es porque vuelo, quizás es porque traigo décadas esperando abrazarte...y me abraso. Se abrasan mis ojos. Tanto, tanto, que mis pupilas son cenizas. Si las soplas, levitan, escapan de mí haciendo volutas, resistiéndose a tocar el suelo. Entonces me pierdo, o pierdo la mirada, o pierdo el sentido, o pierdo los momentos tristes y quedo colgada en una nada que se parece a todo.
Es hora. Ya vas a amanecer. Todo vuelve a empezar. Encuéntrame en el hayedo. Tengo los colores del otoño en mis cabellos. Aire no nos faltará.

•Rosario Vercelli Scharff•
#InsoportableSubjetividad

INMORTALES

Son los dioses despreciados los que, encaramados en su nube, nos gritan conceptos del amor desfasados,                        marchito...