Los años se superponen
uno a uno al cuerpo
pero con qué afán, al rostro.
En él son animales
marcando territorio:
-esa mancha, ese surco es mío-
le dice uno al otro.
¿Y ese trozo de piel?
Ahí, extenso,
el dolor hizo nido.
Las ojeras: nosocomio
de la sublime
enfermedad de la dicha.
La sonrisa: un recuerdo,
el olvido...
•Rosario Vercelli Scharff•

No hay comentarios.:
Publicar un comentario