domingo, 15 de octubre de 2017

MAL VIAJE



He salido del encierro tantas veces y mis ojos, tristes, han bajado las persianas porque ya no quiero ver la luz. He llegado hasta la esquina en que mi aliento va a mis espaldas. Entre mis dedos, un cigarrillo interminable. Una bocanada de humo más, no sé si entra o sale o tal vez, me eleva. De pronto, ya no me muevo; mis piernas pesan como rocas. Sin embargo, sigo. Las paredes de las casas hacen un barrido flanqueando mi falsa caminata. Ellas me avanzan, me andan. 

Los colores pierden su intensidad para calmar mi vista cansina y torpe. Al fondo, diviso una construcción pintoresca, rematada con diferentes estilos arquitectónicos. Sonrío con esa sonrisa estúpida de quien ha hecho una payasada alentada por una banda de estúpidos más. Ubico una de mis manos a mi costado, entre la cadera y la cintura. Y sigo flotando, empujada, halada, succionada hacia ese monumento de concreto: es una iglesia. Logro reconocerla por el campanario en lo alto. 

Y el espacio formado por mi brazo, el cual hace descansar mi mano a un costado de mi cuerpo, ya está ocupado. Alguien me acompaña a ese recinto al que no entro jamás porque no soporto el eco, porque no soporto la maraña que se forma en mi cabeza cuando por alguna razón, ajena a mi voluntad, me he visto sentada en la última fila, enumerando mis pensamientos, haciendo una lista de cosas que debo hacer y que he pospuesto, culpándome por hechos que niego haber cometido a gritos.

Suena una marcha que solo amé mientras era pequeña. Las casas y tiendas siguen corriendo en dirección contraria. Mis piernas ya no son rocas, son la arena de todas las playas del mundo juntas, son maquinaria pesada. El caballero que me lleva del brazo me arrebata el cigarrillo y lo pisotea. Me levanta sobre sus hombros y me devuelve a mi oscuridad. 

" Nos cazaremos  cuando despiertes de tu viaje" - me dice - (así: con "z").

No quiero despertar más...

•Rosario Vercelli Scharff•
#InsoportableSubjetvidad

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