Los pétalos se amontonan
entre mis dedos,
mis manos heridas
abrazan ese tacto sedoso,
la memoria de tu aroma
quiebra mi equilibrio
y me desmorono
y se me acaba el suelo.
Es dulce perderse en un recuerdo,
inventarse un retroceso,
un sinfín de sueños repetidos,
tus pasos me han traído
la rúbrica de tu tez
las veces infinitas
y no me canso.
No creas en aves que polinizan,
ya las flores encumbran tu espalda
y sin saberlo, burlas al tiempo;
estás aquí,
aunque los demás digan
que no es cierto.
•Rosario Vercelli Scharff •

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