sábado, 23 de septiembre de 2017
PUNTO Y COMA
Los trocitos del llanto,
acomodados por colores
en mis gavetas convulsas.
Le pido a mis arraigos
llevar a los duendecillos
lejos de mi cuello,
que sus manos declinen
y muestren las marcas
de la asfixia.
Las voces sin boca
murmuran fanatismos
risibles y tentadores.
¿A quién dañan mis monosílabos
y mis cabellos enredados?
¿A qué lugar debo acudir para reír
cuando los demás lloran?
Y mi egoísmo no sabe
si es amor propio
o es mi reflejo embellecido
por las turbias aguas de un charco.
La concavidad que albergaba
mi espalda se ha mudado
a mi cama,
me parte los sueños
en pesadillas e ilusiones.
Un centenar de ideas
volaron en segundos.
¿Acaso ahí estuviste y no gritaste?
Estuviste,
estás
en mi mejilla caliente
y en el gusanillo en mis sienes.
Los vacíos de los días
agasajan tus abruptas apariciones,
las registran en mi médula
separadas por puntos y comas.
Veo caminos sin abismos,
no hay luz al final,
hay un incipiente resplandor,
puedo verlo ... es azul.
•Rosario Vercelli Scharff•
#InsoportableSubjetividad
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INMORTALES
Son los dioses despreciados los que, encaramados en su nube, nos gritan conceptos del amor desfasados, marchito...

Me quedo con esta pregunta: ¿A dónde debo acudir cuando los demás lloran?... me encanto, gracias por compartir.
ResponderBorrarGracias, Hernando. Siempre me lo pregunto.
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