Cuando el cielo escupe brasas,
ondulan caprichosos los azules,
los violáceos y escarlatas,
irrumpe un corazón en las nubes
y se oculta el sol entre llamas.
En silencio despiertan estrellas,
fugan de la nostálgica penumbra
y alumbran una espalda ¡oh, doncella!
deja que comience la siembra
de besos con sus huellas.
El dios que porta la daga
rasga flor y sudor de un tajo,
tibia miel que el frío no apaga,
brota tímida desde abajo
donde nacen los hechizos de la maga.
~Rosario Vercelli Scharff ~
#InsoportableSubjetividad
Ro, 2016

La densidad de tu sabor oculto
ResponderBorrarDenso y dulce sabor. Gracias, Eduardo.
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