miércoles, 23 de agosto de 2017
VIENTO NORTE
Escucho las salpicaduras
erosionando lo impenetrable,
el calor trepando por la escarpadura
de mis vestidos,
ya no hay viento Norte
que me liquide,
debo perdir consuelo al río.
Me acarician sus aguas,
se afanan en diluir
este marasmo insoportable
y mis manos lo penetran
trémulas,
febriles,
agotadas
queriendo congelarse,
ansiando endurecer
el latido invasor de mis venas.
¿Qué ha sucedido después
de la embriaguez de un verso?
La secuela es mi turbante,
contiene el hálito,
calma el frío,
memoriza mi emoción herida,
me aguarda,
me acuna.
Me abrazo,no simulo complacencia,
me deshago y avanzo,
quiero encontrarme erguida
con esos segundos
antes del sabor del beso,
quiero perennizar el momento.
Soy invencible –me digo –
No, no... Somos.
Y en el espacio intrínseco
conquistado por el azul dragón
hay una flama infinita,
es mi corazón que habla,
me susurra, galopante,
me recuerda viva.
•Rosario Vercelli Scharff•
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